domingo, 8 de marzo de 2009

PALABRAS A LOS GRADUANDOS, EL DÍA 07 DE MARZO.

Miembros del comité organizador
Madrinas Honorarias, Irasema Vilchez, Greily Villarreal
Padrinos Mario Torres, Alvaro Castillo, Luis Acosta y Asdrúbal Quintero
Estimados graduandos
Señoras y señores

Algunos de los mejores inventos los ha producido la guerra, como el ordenador y la penicilina; ha producido también los peores, como las armas bacteriológicas y la bomba atómica. Pero el gran invento de la humanidad, afortunadamente, no lo produjo la demanda bélica sino la amistad, anunciada por Aquiles Nazoa:

Creo en la amistad como el invento más bello del hombre; creo en los poderes creadores del pueblo; creo en Pablo Picasso, todopoderoso, creador del cielo y la tierra; creo en Charles Chaplin, hijo de las violetas y los ratones.

En fin, debemos creer en nosotros mismos, porque hemos logrado lo que ninguna especie ha logrado. Hoy en la palma de la mano, podemos tener un cerebro electrónico, interconectado además. La mayoría de las veces, entramos y salimos de la red en compañía de usuarios a los que no conocemos, y seguimos estando solos. Estas incursiones desafortunadamente, no acompañan la mayoría de las veces a la amistad y al amor, sino a la soledad, pero la amistad y el amor son tan fuertes, que pueden darle la vuelta a la luna cuando estampamos un beso o nos damos la mano, cuando escuchamos un bolero o cantamos una canción. No hay nada que sane más que la alegría de sentirse querido por alguien. Era entonces un niño cuando me enamoré la primera vez de mi maestra, y después de una niña llamada Lucía, a la que esperaba y veía a través de mi ventana, 2 veces al día. No me atreví nunca a decirle nada a mi maestra y muerto de miedo, estaba con Lucía; nunca pude pisar tierra con ninguna, pero después de mi alunizaje en el planeta vida, de suelo y roca me llené como se llenarán ustedes; he aprendido que la vida es más sencilla, si nos damos cuenta que la vida somos nosotros y se parece a nosotros, mientras más nos ayudemos entre nosotros. Es hora de creer, en la amistad, en el amor y en nosotros.

Queridos colegas, deben ordenar sus destinos, deben tener una imagen clara de lo que desean, deben ver la vida como un acontecimiento deslumbrante, ustedes graduandos son la mejor noticia, muy por encima de aquellas que nos mortifican. Vivimos en medio de una plaga de inseguridad, sufrimos por causa de un estado de indefensión permanente. Maracaibo es una reja, las barriadas son guetos; los hijos viven con miedo, las mujeres en peligro y los hombres en zozobra y armados. Este universo le resta importancia a todo lo bueno y a la vida, naturalmente.

Los abogados deben comprometerse con la vida, con la justicia, nosotros como nadie, somos médicos de la sociedad, la ordenamos. Sé que el ambiente es hostil pero ustedes no, prometen mucho, han conseguido licencia para ejercer la justicia no para matarla. Guarden, se los suplico, distancia de aquellos proyectos que no tengan que ver con dar más vida, gánense la vida honestamente. Y eso significa trabajar en las aplicaciones del derecho. Muchos de nuestros males se deben a la actuación profesional sin canon ético o a la mala formación, lo que digo como autocrítica. Pero este país puede y se ha dado antes el lujo, de dilapidar la fortuna de todos nosotros como nación y seguir siendo viable un proyecto de sociedad en el tercer milenio, podemos con su juventud conseguir lo inalcanzable, podemos curar nuestras enfermedades sociales y extender la vida de miles de niños que ya al nacer ven frustrados sus derechos y alegrías. Recuerden que a muchos venezolanos les da apenas para vivir. A distancia verán pasar el resto de sus vidas sino hacemos algo para atajar la desigualdad y la injusta distribución de la riqueza.

Imaginen graduandos un mundo mejor. Será así. En breve podrán contar ustedes con todos los libros del mundo, volar a Marte y estar en todo el universo. Pero para eso debemos empezar por limpiar nuestras calles, conservar y hacer más escuelas, dotar y administrar mejor nuestros hospitales, planificar el hábitat, educar, ahorrar nuestras fuentes de energía y almacenar recursos para los períodos de escasez., como el que vamos a vivir próximamente.

Estoy, estén conscientes del reto. Tienen tiempo, el que ya los mayores no poseemos plenamente, hagan las cosas bien, los que todos podemos hacer como nación; cuentan con sus padres, contamos con nuestros abuelos, con sus recuerdos o sus experiencias que es casi lo mismo, con sus tíos o primos. Además, el venezolano, es demasiado generoso, musical y aún lo es más el zuliano que canta o pregona vendiendo su mercancía, como el lechero que viene anunciando el día; alevántase señora que se hace de mediodía; que la leche viene en los potes con espuma de alegría; caminando por las calles rumbo a la plaza Baralt. ¡Eso somos y mejores también!

Conocí a un joven abogado que fue un emprendedor empedernido, sin dejar los estudios de derecho, era taxista, vendedor de zapatos y pollos. Compraba zapatos en las Pulgas, los que luego re vendía en algunas islas del caribe. Después, en vez de vender pollos, los reproducía, distribuía ollas rena-were, pero masificó el negocio por envases plásticos, menos pesados y más ligeros, según su lema. Pensaba como abogado muchas veces y muchas más en grande. Quiso instalar un sistema de transporte fluvial entre Venezuela y las antillas holandesas. Relataba el éxito con facilidad, pero no se preparó para las caídas, la verdad, nadie lo está, pero hay que saber administrar el éxito y el talento. Cerca de estas calles amigas, amigos, nacieron 2 peloteros, no los nombraré, pero la historia es cierta, y algunos podrán adivinar sus nombres, uno de ellos, el menos talentoso, apenas llegó a triple A pero siguió perseverando, entrenando y hasta llegó a ser manager del Caracas. El otro, lanzaba a más de 90 millas, un talento hecho añicos por el desenfreno y la indisciplina; nadie ya sabe de él, es historia seca. A mi amigo abogado, la ambición lo aturdió, al pelotero, la bola se le desvió por no creer en el trabajo como su hermano. No se dejen llevar por el éxito o los resultados fáciles. Se complicaron demasiado en un mundo cada vez más ligero, más corto y pequeño, a mi amigo abogado se le olvidó su frase, de menos pesado más ligero. Por tanto, no compliquen sus vidas y vayan más despacio. El servicio rápido es para el drive in y las hamburguesas, no es para la gente y el desarrollo del talento, construyan sus vidas despacio, amén despacio.

Esta noche, cuando termina ya el día, piensen en el valor de la vida. Esta noche, el día apenas comienza, para ustedes son buenos días, los mejores como el primer beso y el primer amor de una chica llamada Lucía, de un hombre color tierra llamado Picasso; de un niño color hombre llamado Chaplin, de un poeta llamado Nazoa, de unos jóvenes que por suerte suya, mía y de sus profesores, son ahora abogados de justas y nobles causas.
Señoras y señores, buenas noches.

No hay comentarios:

Publicar un comentario