miércoles, 8 de julio de 2009

PROMOCIÓN DE ABOGADOS 2009

Miembros Organizadores de la Promoción de Abogados 2009
Padrinos Académicos Doctores (as) Analee Ramírez de Álvarez; Carmen Amelia de Fermín y José Manuel Guanipa.
Invitados Especiales Doctores (as):
Elida Aponte
Gazelle Fuenmayor
María M. Matheus
Salvador Leal
Luis Acosta.

Estimados Graduandos.
Familiares, amigas y amigos de los graduandos.
Tendrán a partir del recibimiento de su título, una oportunidad para repetir lo que han hecho bien y para no re-editar aquello que es necesario cambiar. No me detendré mucho en lo que sigue, no sería muy popular de mi parte, pero creo que vale la pena hacerlo: La Escuela de Derecho acaba de empezar clases, hace unos días apenas. El primer día no hubo, como es de esperarse, el segundo tampoco, el tercero, ¡no! porque es mitad de semana, el cuarto, conté apenas 5 profesores y el quinto, el sindicato tal de obreros y el gremio cual de empleados, tendrían, como sucede, años tras año, una asamblea. Concluye febrero sin clases, porque viene el carnaval. Venezuela es un disfraz antes del carnaval. Y escribo estas líneas antes de la consulta del pasado 15 de febrero. El resultado de un lado o del otro para nada afecta este mecanismo que les pido a ustedes colegas ayuden a desbaratar antes que el país se nos vaya de las manos. Pero me dirán, es que siempre ha sido así, la primera semana es “floja”, los viernes no se trabaja; no cambié lo que es proverbial; lo que es una falsificación; nadie le creerá, inclusive, no sobreestime profesor su capacidad en un país donde sobornar es fácil, donde la clave, es trabajar menos y no dejar trabajar al que quiere. Empezaremos en firme en marzo para comenzar a resolver algunas cosas que nos deben y prepararnos para la semana santa. Tenemos que ir más lejos. Imposible salir del atraso así. Tenemos que procurar ser un pueblo mejor, ya somos mansos y demasiado buenos. No compramos naciones, pero nos compran, no nos apropiamos de nada, pero nos quitan; no robamos nada, pero nos han volado el proyecto de nación, naufragamos en un mar de petróleo y demagogia.
Enfrenten a quien sea, lleven sus convicciones consigo. Echen la palabra, váyanse de las manos por defender la honestidad del cambio, sean más ¡Carajo!. No hablen a solas para cerrar malos tratos. La honestidad no puede ser un fenómeno aislado e inexplicable para nuestros hijos.
Ha sido esta una buena causa. Llegar hasta aquí, después de pasar por torcer el amanecer, convencer al cuerpo que hay que levantarse y a la mente espabilarse, no les sería fácil. ¿A quién? Llegar medio desfigurado a la Escuela por el sueño o por el cansancio del trabajo. Sus padres alentando, sus abuelos o amigos. En esta causa han tenido cómplices. Y la complicidad tiene rostro de mujer:
La mamá que los ama sin juzgarlos, en contra de todo, los aman a ustedes, en contra de sus derrumbes y sus debilidades. La esperanza tiene rostro de muchacha: De sacar a la luz lo escondido y de tener la voluntad electrificada.
Ha sido esta una buena causa. Los pobres de espíritu esperan, mientras ustedes van hacer lo que quieran, basta con proponérselo.
Van a resolver sus primeros casos. Van camino a demandar y conceder derechos. Les llegó la hora de la profesión. Sigan estudiando. Estén a la altura de las circunstancias.
Tiene una máquina de voluntad, tienen ahora conocimiento. Busquen una fuente de inspiración, algo que les recuerde y emocione siempre ¡Tengan la cabeza fuera de la ventanilla!, son responsables de no fastidiarse de la vida, que no se atasquen, digan todos los días: ¡Cuánto orgullo siento por mi tierra y yo soy parte de ella! ¡Tengo un proyecto en mi vida! ¡Voy en ascenso! En fila india que vengan detrás la desesperanza y el desencanto. En los ascensos se siente la solidad, pero no se detengan, sólo dibujen el bien, sólo improvisen hacer el bien. Busquen su vida. Hagan lo que les atraiga. Dejen que la vida, sus vidas, ruede. Pertenezcan a un sitio. Maniobren su ascenso y pongan el freno de mano cuando les corresponda detenerse a conformar una familia y dejar una huella. No esperen, vivan. Dejan de ser estudiantes, de pre-grado al menos. En nombre de la Escuela y el país, les agradezco tanta generosidad en la lucha por los derechos civiles, su capacidad de entrega, defendiendo el derecho de miles de venezolanos, por ver la televisión o el canal que les guste, o movilizarse por defender sus puntos de vista en la reforma o en la enmienda, recientemente. Han sido atrevidos en la calle, en la imprenta, han levantado opinión con sus ojos de idealismo. Se la jugaron, hasta el final. Todo o nada. Yo no los representé a ustedes, al revés, ustedes me representaran a mi.
No le pongan clavos a la juventud.
La realidad no puede tratarse como una película. En la realidad intervenimos todos. Lo que me alarma es la pasividad de una sociedad o de un ser humano; como si viese la película y no actuase en ella. Comportarse pasivamente es traicionar los ideales de libertad y justicia que ha tenido y conservado en su conciencia el pueblo.
La vida siempre valdrá la pena, si intervienes activamente en ella. El personaje central de la novela de Elena Poniatowska me ayudará a traducir mejor lo que quiero finalmente decirles: “He pasado noches a la intemperie, he amanecido empapado por el rocío de la madrugada, me ha costado mucho ponerme de pie y creí que jamás lo lograría de tan entumecido, he aguantado días sin comer, cuando me ha ido bien, dormí en sótanos o en carros de ferrocarril, tuve hambre y frío, sentí que ningún fuego, ningún abrazo me calentaría pero en medio de mi pobreza sé que si un sólo hombre lucha y no se deja morir, la vida vale la pena”.

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