Palabras acto de imposición de símbolos, 15 de diciembre de 2008
Miembros del Comité de la Promoción de Abogados Dr. Alvaro Castillo
Madrinas Honorarias Doctoras Carmen Amelia de Fermin y Lisbeth Villalobos
Padrinos Honorarios Paul Aponte, Alvaro Castillo y David Sánchez
Invitados Especiales
Graduandos
Señoras y Señores
No se preocupen, no daremos notas, ni enmiendas haremos, a partir de ahora, hacemos con ustedes país. Son ahora colegas, salvo que quieran permanecer un ratito más en aula, ¿no? Esta bueno por un tiempo, el aula al menos tiene otro contorno, más difuso, el aula persiste de cualquier forma. Hacemos con ustedes país y Venezuela se transforma en un aula.
Llévense los mejores recuerdos de las aulas de LUZ.
La Universidad es buena por ustedes y será mejor en la medida que ustedes la tengan como emblema representativo de la región. Este teatro por ejemplo, es parte, como ella de nuestro gentilicio. Siendo joven, lo vi descuidado, abandonado. Hicimos, como parte de un plan para su rescate; un festival de jóvenes poetas zulianos, a riesgo de que las palomas que habitaban estos espacios, nos…., ya ustedes lo saben, hicieran lo propio con tan malos poemas y poetas que custodiaban sus cabezas sólo con sus buenas intenciones, de rescatar un espacio para la cultura zuliana. LUZ finalmente logró rescatar y custodiar este teatro donde nacería, como se recordará, el cine nacional.
LUZ también ha perdido. La mal llamada ciudad Lossada, es un espacio perdido, donde reposan promesas electorales y esperanzas de miles de personas que viven en condiciones insalubres. Perdimos un espacio también en la avenida Ziruma, para complacer a unos pocos por muchos. Pero no los entregamos a ustedes. Y ustedes no lo hagan nunca, no se entreguen ni ante la peor de las adversidades, no claudiquen. Ganarán así el respeto de sus colegas y de la sociedad.
Respeten al contrario, no engañen a nadie. Puede decirse la verdad; la material y la procesal, y, guardar las reservas del caso. No tienen porque dejarse llevar tampoco por el facilismo. Organicen sus ideas, tengan una agenda, planifiquen su semana como deberán hacerlo con sus vidas.
No se frustren por nada. Tal vez esta historia les sirva de algo: Mi papá quería que estudiase piano, por fortuna, pudo comprarme uno, pese a su costo, un piano siempre ha sido costoso. Hasta contrató profesores privados que me brindaron educación formal, académica. El solía escucharme en las tardes, pero la verdad, nunca me gustó lo que yo hacía, probablemente porque nunca tuve oído musical, o mis profesores no me orientaron bien, o porque sencillamente, no tenía el talento necesario para tocar si acaso las puertas. Pero el barrio también ponía lo suyo. En mi barrio no se escuchaba a menudo a un pianista practicando la escala con lecciones de Hannon, un piano y un pianista eran un raro artilugio en la calle 90 donde viví, a escasas cuadras de aquí. Cuando la calle estaba alegre pedían salsa, merengue, Damirón y no esas interpretaciones de cámara, esos petardos clásicos, esas sonatas a media luna, cuando Cirito y Luis Vilchez, el dueño de la Panadería, exigían; uno para su orgullo etílico y el otro, para bajar el calor de sus hornos; música, no era la mía, y yo no podía tocar como sólo admirablemente los Masters pueden hacer eso que llaman música de organito, yo quedaba reducido a la nada. En verdad no podía complacer a la barriada, ni a mi padre, porque tenía por empezar complaciéndome yo primero. Lo que quiero decir es que, no hagan nada que no les guste, no complazcan sin estar seguros de que lo hacen sin arrepentimientos. No se frustren pues porque algo no les resulte bien. No pude ser músico pero pude ser profesor. Y trato de ser el mejor. Lo que hago, hacerlo bien quiero, nadie mejor que yo en su oficio, como lo tiene que hacer un plomero, un oficinista, un pintor, un labriego, o un abogado.
El piano espera por un pianista mejor, aguarda por otras manos, a lo mejor las de un hijo, a quien no obligaré, aguarda en mi casa por otros deseos, de ganas y mejor uso. Mi papá me regaló un instrumento que no pude utilizar, murió sin que viera que me convertí en docente como él; era médico y uno de los mejores, uno de los fundadores del Hospital Central, del laboratorio del IPAS ME y profesor de la Facultad de Odontología. Le debo una pieza más. ¿Cuánto les deben a sus padres? Espero que mucho, tengan ustedes tiempo y plazos de pago para retribuirles todo el cariño; a sus abuelos y tíos, lo mismo.
Sepan graduandos discernir, arbitrar, considerar el consejo de los mayores. Si ligan la experiencia y la juventud, se ahorrarán inconvenientes y obtendrán muchos triunfos. El tiempo no pasa en vano. Aprovéchenlo al máximo, hay tiempo para todo.
Ahora les pido un favor, cuando puedan, vuelvan a la Facultad. No les dimos todo lo que se merecen, no les otorgamos todo lo que hace falta, pero mejoraremos, cuando vuelvan, encontrarán un espacio mejor, y una escuela más dinámica.
Sigan adelante, cultiven el saber, el estudio, abracen las mejores causas y no se olviden de esta noche, su noche, no se olviden del teatro y como ven, ya no hay palomas de que cuidarse, cuídense de los que no quieren la paz, el amor, la concordia, la tolerancia, cuídense de los que prefieren la división o de los que son hipócritas profesionales. Que triunfe la justicia y la solidaridad.
Buenas noches, feliz navidad para todos ustedes.
LUIS EDUARDO DIAZ
lunes, 5 de enero de 2009
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